2 de junio de 2020

ALCALDES Y GOBERNADORES ¿CABEZA DE RATÓN LABORIOSO O COLA DE LEÓN MALTRECHO?

El 16 de marzo empezó el estado de emergencia, y días después, el confinamiento social obligatorio en nuestro país. Para un ciudadano común esta situación le generaba muchas dudas: ¿puedo usar el auto, la bicicleta? ¿escasearán los alimentos? ¿puedo pasear al perro?¿qué pasa si tengo mi consulta médica?¿me pagarán mi sueldo? etc.
Pero definitivamente, más dudas tendrían alcaldes y gobernadores regionales acerca de qué estaba permitido realizar en emergencia y qué es lo que debían hacer. Más aún si los dispositivos legales salían dispersos: cinco Decretos de Urgencia 025, 026, 029, 032, 033 - 2020 más la RM 096-2020-MINSA.
Ante una maraña legal de dispositivos, funcionarios que no podían concurrir al centro de labores, y más dudas que certezas, la parálisis y ausencia de iniciativa ha reinado en la gestión de muchas autoridades. Un caso emblemático es la carencia de oxigeno medicinal en los hospitales y las tardías iniciativas de construcción de pequeñas plantas de producción y envasado de oxigeno que no se sabe cuándo podrán estar culminadas y certificadas.
Los focos de contaminación como los mercados de abastos también han sido un elemento de desconcierto, por un lado el Ministerio de Agricultura pretendía tomar la iniciativa, por otro se quedó inmóvil el ente rector (Ministerio de la Producción) y los responsables de la gestión, que son los Municipios, no estuvieron en capacidad de implementar medidas que puedan aminorar los contagios.
Muy probablemente, el próximo mes, ya se podrá reiniciar las obras de infraestructura paralizadas y empezar las nuevas de la cartera de proyectos de municipios y gobiernos regionales, para enmarcar este proceso se dio el Decreto Legislativo 1486, el Decreto Supremo 044-2020-PCM y la Directiva 005-2020-OSCE/CD. Este marco legal, además de los protocolos sanitarios a tener en cuenta, trae una serie de precisiones acerca del manejo de adelantos, reconocimiento de costes adicionales, manejo de la supervisión, discrecionalidad, plazos y penalidades. Asimismo es necesario tener en cuenta el manejo presupuestal, de dónde saldrá el recurso financiero para cubrir los costes adicionales, hasta dónde se puede reestructurar el presupuesto institucional y hasta dónde esperar recursos adicionales del tesoro público.
Los gobiernos regionales y locales tienen en estos momentos la presión social de la población acerca de tomar medidas para cubrir las falencias que tiene el gobierno nacional en el manejo de la crisis. Desde el Ministerio de Economía se informa que la respuesta del país ante la emergencia es del orden de los S/ 140 mil millones (17% del PBI) sin embargo, nuestra realidad evidencia un caos sin precedentes.
En estas circunstancias, se hace necesaria una real asistencia técnica a todo nivel, para dinamizar la inversión pública, y ayudar en parte, a reactivar las economías locales. Esa asistencia difícilmente provendrá del gobierno central que esta enredado en sus propios cuellos de botella; por lo tanto, se requiere sumar las capacidades que tiene el sector privado para ayudar donde sea necesario.
Por Ing. Ángel Manero Campos

4 de mayo de 2020

MICROECONOMIA AGROEXPORTADORA PERUANA IV


En este artículo vamos a hablar del modelo de negocio de la agroexportación peruana, que desde antes del COVID 19 ya tenía señales claras que debía de reinventarse, dado que la competencia es alta.

En los 90s cuando el espárrago era la estrella pionera de la agroexportación, no importaba mucho el costo de producción, los rendimientos eran naturalmente elevados comparados con los países competidores, la demanda era buena y los precios eran altos. Progresivamente, el Perú fue aumentando oferta y copando su ventana de exportación, ello hizo que los precios bajaran y obligó a las empresas a ser más eficientes; debieron bajar los costos de producción, administrativos y financieros; las empresas que no pudieron hacerlo, simplemente salieron del negocio.

Luego del espárrago, las empresas salieron a diversificar: alcachofas, capsicums, paltas, uvas, mangos, cítricos, y arándanos. Los arándanos fueron un brote de audacia en muchas empresas, que a pesar de los tropiezos iniciales pudieron aprovechar los primeros años de precios altos. La oferta de arándanos peruana, del año pasado, ya superó al volumen exportado por Chile, naturalmente los precios han bajado a niveles chilenos; y si seguimos aumentando oferta vamos a seguir bajando los precios del producto.

La palta por su lado, encontró en la industria del congelado, un elemento que ayuda a no saturar oferta; sin embargo, difícilmente resistiremos 10 mil hectáreas más de palta Hass en costa.

Actualmente, nuestras agroexportadoras están sufriendo para pasar de exportar USD 100 millones anuales a superar los USD 1,000 millones. Se han diversificado en cuanto a productos, algunas en cuanto a zonas de producción (diferentes regiones o países) algunas han comenzado a integrarse comercialmente para llegar más cerca del consumidor final. Pero aceptemos que hemos llegado al punto del "me too" basta visitar la feria "fruit logistic" de Alemania, para ver que los peruanos, en cuanto a agroexportación, tenemos una oferta parecida entre las diferentes empresas. Cuando no es posible diferenciar en cuanto a producto, calidad u oportunidad; solo nos queda competir por precio.

Ya no diferencia tener clasificadora electrónica de tamaño y color, o sensores de maduración, o tener el frío suficiente pre y post empaque; no diferencia tener un costo de producción bajo o el haber automatizado los procesos bajo un ERP; no diferencia tener todos los sellos de calidad, ni un costo bajo de acceso al financiamiento; utilizamos las cajas del mismo proveedor solo con diferente diseño de colores. Nos hemos convertido en un mercadillo donde cada exportador tiene que convencer a su "casera" por que le compre bajando varios centavos el precio de venta.

EL COVID 19 también ha demostrado que ante el reto de la seguridad alimentaria, la oferta de frescos es mucho menos competitiva, en cuanto a logística, que la industria de productos procesados. Para la gente es más práctico stockearse de atún y galletas que de papas y frutas; según estimaciones de IPSOS con datos de la ENAHO a nivel nacional, solo el 52.5% de los hogares peruanos tiene una refrigeradora.

Consolidar el portafolio de productos es importante, así como las zonas de producción, introducir nuevos cultivos es necesario: vendrán los kiwis, las cerezas y alguna fruta amazónica. Sin embargo, éste es un proceso lento de crecimiento y se nos puede pasar la misa de 1 p.m.

Analicemos a las agroexportadoras que facturan más de USD 100 millones anuales, evaluemos sus espaldas financieras, societarias, tendencia de flujos, activos, y su desempeño en el mercado de capitales; quien haya podido avanzar más en levantar capital orgánicamente, lleva la delantera. Los años siguientes serán cruciales para la consolidación empresarial; es decir, empresas grandes comprando a las empresas medianas y pequeñas.

Llegaremos a tener un grupo de empresas agroexportadoras que superen las 50 mil hectáreas plantadas y quiera Dios que no venga un Congreso de la República a querer poner límites a la propiedad de la tierra, cuando tenemos aún muchísimo desierto por irrigar. Hagamos grande al país primero, una potencia productiva y cuando lleguemos al desarrollo, en términos de PBI, podemos ser más agresivos en políticas de redistribución. Primero se crece, se desarrolla, ello permite que haya dinamismo de la economía, más recaudación fiscal y por lo tanto más riqueza para redistribuir.

Pero allí no acabará el proceso de consolidación de nuestra agroexportación, los mercados de fresco y congelados no superan el 3% anual de crecimiento; lo cual nos quedará pequeño. El gran reto y oportunidad es conectarnos más con la industria de alimentos; cómo podemos llegar al consumidor con una oferta "ready to eat" pero con atributos de rica, nutritiva y lo más natural posible.

La industria alimentaría mundial va a mirar progresivamente más al campo y las empresas de frescos van a hacerlo en el otro sentido. Ese proceso, que es probable que tarde más de una década, se materializará con la compra de empresas: el industrial comprará al produce o el produce comprará al industrial, depende de quién crezca más en la década siguiente.

Cuando lo anterior ocurra, el Perú será una de las potencias agroalimentarias del mundo. En todo esto, no debe estar relegada la pequeña agriculturaes trabajo para el Estado articular efectivamente a los pequeños productores con las empresas agroexportadoras que estén en capacidad de asegurar mercado y sostenibilidad al pequeño productor.

Por lo anterior, mi propuesta para la pequeña agricultura post COVID que he explicado en anteriores artículos, es un programa agresivo de Desarrollo de Proveedores para que empresas agroexportadoras y cooperativas puedan hacer competitiva la oferta de pequeños productores, para ello necesitamos invertir como Estado unos S/ 15 mil millones en un horizonte de 10 años y poder intervenir en 1.5 millones de hectáreas.

Por Ing. Angel Manero Campos

25 de abril de 2020

¿TODAS LAS FLORES DE ABRIL?


El 24 de abril, el diario El Comercio publica las declaraciones de la Ministra de la Producción, Rocío Barrios, acerca de que la comercialización de cervezas está permitida durante el periodo de aislamiento social o "cuarentena".

Es de entender que la Ministra Barrios esté preocupada porque las empresas de su sector, tengan la posibilidad de liberar sus stocks. Sin embargo, nos gustaría ver similar preocupación del Ministro de Agricultura, Jorge Montenegro, respecto de la floricultura nacional.

Según la Agrónoma Dina Neumannn, presidenta de la Asociación Peruana de Horticultura Ornamental (APHO) sus gestiones ante el Ministerio de Agricultura para permitir la comercialización de flores, no han germinado; y están próximos a perder el Día de la Madre evento que les significa el 50% de los ingresos del año.

Como sabemos, las flores, al igual que la mayoría de productos del agro, son perecibles y si no se cosechan en el tiempo definido se pierden; y deben utilizarse para abono haciendo compost.

El Perú, hace 50 años era líder de la industria de flores a nivel sudamericano, la Reforma Agraria golpeó fuertemente este sector, motivando que empresarios y especialistas migren a Ecuador y Colombia, ahora estamos en una situación que puede resultar en la demolición total de la floricultura del paísque a la fecha tiene un tamaño de S/ 1,000 millones anuales en ventas.

En este sentido, invocamos al Presidente Vizcarra a permitir la comercialización de flores que son el alimento del alma. Seriamos un país del absurdo, si permitimos el comercio de bebidas alcohólicas y no el de las flores.

Por Ing. Angel Manero Campos

21 de abril de 2020

AGRO, PRECIOS EN CUARENTENA

El día 15 de marzo se anuncia el estado de inmovilización social o "cuarentena" para todo el país, el mismo que regiría a partir del día siguiente. En ese momento, era obvio suponer que la gente correría a "stockearse" de productos de consumo masivo y los precios subirían de forma artificial; no porque haya escasez, sino porque las existencias de productos que estarían destinadas para una semana, se adquirirían en uno o dos días.

La primera semana de cuarentena sucedió así, subieron muchos precios de los productos en los mercados y se esperaba que continuaran subiendo cuando se estableció el "toque de queda". A pesar de que la agricultura es una actividad esencial y estaba permitida, la restricción al tránsito de carga (en industrias no autorizadas) y de personas podría afectar de forma importante el abastecimiento a los centros de abasto.

Al día de hoy, se percibe que los precios de alimentos, a nivel minorista, se mantienen en promedio estables, con una sensación de tranquilidad dado que uno de los principales insumos del diario comer, el pollo, ostenta precios más bajos de lo normal; su precio mayorista apenas llega a S/2.15 por kilo y en el mercado minorista, el pollo beneficiado se oferta entre cinco y seis soles por kilo.

Lo del pollo es un caso peculiar puesto que a menor precio debería haber una mayor demanda y se supone que la cuarentena aumentaría el consumo de alimentos en general; no obstante, al parecer el pollo tiene un importante consumo fuera de casa (i.e. pollo a la brasa, broaster de barrio, fast food) y una vez confinada la familia en casa, este consumo encuentra sustitutos o dietas con menor cantidad de ingesta del ave.

En adición, las redes sociales nos muestran una dura realidad, grupos de agricultores en diferentes regiones del país, que no pueden vender sus productos porque los precios no justifican ni siquiera cosecharlos.

Para acercarnos a entender lo anterior, vamos a analizar los precios a nivel mayorista (Mercado Mayorista de Lima) de una canasta de productos, comparando su variación desde el martes anterior a dictarse la cuarentena (10 de marzo) al martes actual (21 de abril). La tabla gráfica muestra que el precio del pollo ha bajado en un 58%, mientras que el arroz corriente ha subido en un 30%, la papa blanca ha subido un 8%. El pollo, la papa y el arroz son esenciales en la dieta diaria del peruano, los otros productos ostentan variaciones alternas con ligera tendencia al alza.

Lo anterior hace ver que, a nivel mayorista, se percibe un manejo de la situación al grado de administrar el abastecimiento a la capital sin que ello llegue a saturar los mercados. En este escenario, los excedentes en el campo prácticamente tienen un valor cero, ya que deben ofertarse en los mercados locales que se encuentran saturados del producto de estación. En esta situación, los mercados itinerantes regionales que promueve el MINAGRI no tienen impacto; ya que los productos a ofertarse allí pueden llegar a mayor precio que en el mercadillo local, en momentos donde no existe desabastecimiento y hay presión de más oferta.

Lo anterior, no es una situación nueva, es una realidad que vemos año tras año; y lo hemos explicado antes: la pequeña agricultura des-coordinada y sin planificación, produce más de lo que consumen los peruanos. Esto tuvo una anterior comprobación cuando en los desastres, del Niño del 2017, se rompió el abastecimiento por la Carretera Central, luego se rompió el abastecimiento por la Panamericana Norte, a la altura de Trujillo, y los productos seguían llegando a los mercados mayoristas de Lima en cantidades superiores a las 5 mil toneladas diarias, en ese entonces solo escaseó el limón y algo de tomate.

En resumen, las pérdidas de la pequeña agricultura, dedicada a proveernos de alimentos, no son a consecuencia del COVID 19, sino una sobreoferta estructural que la viene sufriendo nuestro agro desde hace más de una década y que necesita medidas de corto, mediano y largo plazo para resolverla. Mi propuesta de estas medidas necesarias, las he sustentado en mi artículo anterior.

Por Ing. Angel Manero Campos

4 de abril de 2020

MI AGRO. TU AGRO. NUESTRO AGRO

Acabo de leer un comunicado de la asociación de ganaderos SONAGAN criticando la propuesta del "bono" de S/ 1,000 por agricultor solicitado por CONVEAGRO y los Regantes del país. Al respecto voy a hacer el análisis de la situación para terminar con una sugerencia al gobierno.

Tenemos el antecedente del Fenómeno del Niño del año 2017 cuando dimos, como Ministerio de Agricultura, S/ 1,000 por hectárea a los agricultores más afectados; además se les entregó semillas y fertilizantes a razón de S/ 1,000 por hectárea para el caso de cultivos temporales y S/ 1,500 por hectárea para el caso de cultivos permanentes. Fueron S/ 55 millones que se entregaron a los productores. Fue insuficiente, faltó plata, había mucho más agricultores que atender pero el MEF no veía con buenos ojos estas reparticiones. Sin embargo, el antecedente es que se entregó (en efectivo e insumos) más de S/ 2,000 por hectárea a cada agricultor afectado.

Ahora la situación es algo diferente. En primer lugar, el productor agropecuario sigue en actividad, pero con sobrecostos por la mano de obra e insumos más caros o por el transporte más costoso que hace que le paguen menos por el producto. En segundo lugar, y más importante, el pequeño productor llega a esta crisis en condiciones precarias puesto que los últimos 10 a 15 años han sido complicados para el campo.

Adicionalmente, es posible que la importación de productos como el trigo, soja y maíz amarillo duro se afecte un poco en el futuro dado que los países del hemisferio norte van a aumentar sus stocks de almacenamiento por seguridad alimentaria.

En consecuencia, con una responsabilidad mayor que otros años, vamos a sostener la seguridad alimentaria nacional en nuestra pequeña agricultura. Si antes del COVID 19 abastecía más del 70% de la alimentación nacional, en unos meses aumentará esa participación.

Lo paradójico es que tamaña responsabilidad recae en un agricultor descapitalizado y con limitaciones de capital de trabajo para la siguiente campaña. El hecho que el agricultor siembre y coseche no quiere decir que haya tenido capital de trabajo para disponer de semilla, fertilizante y control sanitario apropiado.

La oportunidad es aprovechar esta crisis para darle algo de competitividad a la actividad agraria (agricultura y ganadería) y al mismo tiempo implementar política pública que la haga sostenible.

El productor agropecuario está en condición vulnerable y eso lo hace inmediatamente acreedor del incentivo monetario de 380 x 2 = 760 soles. Ello es algo de rutina, que le corresponde en el marco de la estrategia de control de daños del gobierno y no debe llamarse "bono agrario" porque ello se destinará a alimentación, no alcanza para el cultivo o crianza.

El bono agrario deberá ser un incentivo mayor que permita ayudar a resolver un problema que se viene arrastrando más de una década. Soy de la idea de iniciar de una vez, y dentro de la estrategia de recuperación económica del gobierno, un programa masivo de competitividad que combine asociatividad, mercado seguro, tecnología, genética y asistencia técnica. Destinar (mayor monto en cultivos permanentes que temporales) un promedio de S/ 10 mil por hectárea para productores que estén organizados o articulados a un comprador calificado. Estos fondos serán no reembolsables en un 50%.

El productor, una vez capitalizado, podrá acceder de mejor forma al financiamiento y éste es el otro tema, en paralelo, que hay que resolver mediante un fondo de cobertura y garantías.

Podemos avanzar con 150 mil hectáreas por año. En un horizonte de 10 años, habremos fortalecido a 1.5 millones de hectáreas de la pequeña agricultura. El presupuesto requerido es de S/ 1,500 millones anuales.

Aprovechemos esta coyuntura para resolver de verdad el problema del agro; evitemos darle solo un caramelo, que no llegará a tener impacto productivo.

Ing. Angel Manero Campos

20 de marzo de 2020

AGRO Y EL COVID 19

Estamos en plena “cuarentena temporal” de dos semanas y el mejor escenario que podemos tener es que con el esfuerzo de todos y la gracia de Dios, ésta funcione; que lleguemos a fin de mes con una reducción sustancial de nuevos infectados o que sea idealmente cero. De allí debemos contar 14 días para recién poder levantar la cuarentena, puesto que es el periodo en que puede permanecer latente el virus en nuestro organismo sin mostrar síntomas. Es decir, estamos hablando de una cuarentena de 30 días en el mejor de los casos. De allí se supone que podemos volver a cierta normalidad, aunque siempre con medidas de control para que el virus no ingrese por nuestras fronteras ya sea por los medios de transporte convencional o por ingresos ilegales de personas. La idea es resistir al máximo hasta que llegue la vacuna.

El gobierno ha asignado 380 soles para tres millones de familias vulnerables, para que puedan subsistir en estas dos semanas, allí van 1,140 millones de soles, estimo que la primera quincena de abril volverá a dar otro bono similar totalizando S/ 2,280 millones; lo cual no llega ni al 0.03% del PBI. Pero un mes de paralización del sector privado, resta varios puntos porcentuales a nuestra economía.

En estos últimos días se cortó la campaña de exportación de mangos, la misma que ya tenía un avance de más del 90% y clientes del extranjero desesperados por recibir nuestra fruta (el mundo necesita alimentos) las empresas tenían problemas porque en la práctica el toque de queda, y comprensiblemente, la policía limitan la movilización del personal; además muchas personas no querían ir a trabajar y está el miedo de las empresas de ser lapidadas en caso algún trabajador, o los familiares de ellos, lleguen a perder la vida con el COVID 19.

Este mes, también debe empezar la campaña de palta, aunque supongo que retrasará su inicio esperando el fin de la cuarentena. La palta resiste en el árbol unos 45 a 60 días. En abril ya empieza parte de la campaña de cítricos; los espárragos y arándanos están más tirados a la segunda mitad del año.

El punto es que un país como el Perú difícilmente resiste una cuarentena prolongada. El caos social de la paralización del sector privado haría muy difícil mantener el orden público pues proliferarán saqueos e irrespeto a la ley, por lo que todos los peruanos tenemos el deber de hacer nuestro mejor esfuerzo estos 30 días.

También hay tareas que debe cumplir el Ministerio de Agricultura y no lo esta haciendo. Por ejemplo, estos días y la próxima semana vamos a ver continuas alzas de precios en los alimentos. Estas alzas no son generadas por la escasez sino porque las limitaciones a salir de casa, motivan que se compre para toda la semana, entonces se genera escasez momentánea. El Ministerio debe monitorear los mercados constantemente e instruir a la población sobre qué producto empieza a subir de precio, para que la gente deje de comprarlos y opte por algún sustituto; verán que en unos días los precios se normalizan y no tendremos problemas.

El MINAGRI debe monitorear cada empresa agroexportadora para evaluar los cuellos de botella y tener una idea más cercana del problema. Tener en cuenta que la actividad exportadora permite dinamizar algunos servicios conexos como el transporte, que guarda relación con el agro tradicional. La carga por general es de un solo sentido y en el otro sentido se complementan con los diversos sectores. Pero si la economía está parada, traer los alimentos del pequeño agricultor a los mercados costeños será más costoso.

Adicionalmente, debemos tener presente que la anemia puede desbordarse en este periodo, por lo que no es mala idea pensar en algún programa social que entregue alimentos ricos en hierro. En ese sentido el programa a “Comer Pescado” debería relanzarse estos días.

Se necesita liderazgo en cada sector del gobierno, liderazgo que pasa por tener personas especializadas en cada puesto. Hemos estado acostumbrados a ver un Ministerio de Agricultura relacionado a descolmatar ríos y no un Ministerio promotor de la competitividad de los productos agropecuarios y de la seguridad alimentaria.

Ing. Angel Manero Campos

11 de marzo de 2020

UNA RECARGA PARA NUESTRO CAFÉ

Un café, recién pasado, te activa la mente. Los flavonoides, que le dan color, son antioxidantes y no es un secreto que, después de cada comida, un cafecito ayuda a conservar el buen aliento.
Hace un par de años visité la FICAFE, la feria internacional que se realizó en Villa Rica, allí encontré a Omar Moreno “mochila de fumigación” al hombro, regalando tazas de café a los asistentes. Una pareja de visitantes cercana tuvo un comentario negativo: el café es cancerígeno. Vamos a analizar este punto:
Todo empezó el 2010 cuando el Council for Education and Research on Toxics (CERT) demandó a 90 cafeterías (starbucks incluida) de los Angeles/California por incumplir una Ley que obliga a las empresas a alertar a los consumidores sobre la presencia de sustancias, que pueden favorecer al desarrollo del cáncer. La sustancia cuestionada es la acrilamida de presencia relativa en los cafés y otros alimentos. El juez del Tribunal Superior de Los Ángeles, Elihu Berle, dictaminó a favor del CERT.
La polémica de la referida sentencia judicial es que los demandantes solo necesitaban demostrar que había trazas de acrilamida en el café para que su reclamo prosperase. Nadie duda de que el café contenga acrilamida; sin embargo, al igual que el “cadmio” en el cacao, el riesgo está relacionado con la cantidad total que consumamos a lo largo de nuestra vida. Según las referencias de una nota científica publicada en “El País” un adulto de 80 kilos que consuma menos de 208 microgramos de acrilamida al día, no tiene riesgo de favorecer el cáncer; aunque deberíamos llevar la cuenta ya que un cigarrillo contiene unos 2.3 microgramos de acrilamida, una tostada de pan contiene cinco microgramos y una bolsa de papas fritas siete microgramos. Una taza de café suma entre 0.9 y 2.2 microgramos de acrilamida. Hay que añadir, según la nota de “El País” que un café recién pasado tiene menos acrilamida que un café instantáneo y además las variedades arábicas (granos alargados) tienen menos de esta sustancia que las variedades del tipo robusta (granos redondos).
En el 2016, la Organización Mundial de la Salud (OMS) que clasificó la acrilamida, como sustancia posiblemente cancerígena, determinó a través de la International Agency for Research on Cancer (IARC) que no hay sustento concluyente de que el café cause cáncer. Además, han indicado que su consumo podría proteger del cáncer de hígado y de endometrio. Adicionalmente, el año pasado, Sam Delson portavoz de La Oficina de Evaluación de Riesgos para la Salud Ambiental (OEHHA) de California determinó que beber café no representa un riesgo de cáncer para las personas, todo lo contrario, podría reducir las probabilidades de contraer esta enfermedad.
Despejado el tema del cáncer, vamos al meollo del problema del café: los precios para el agricultor. Actualmente el precio en bolsa para un café arábico peruano es de USD 130 por saco (60 Kg.) lo que da para pagar unos cinco soles por kilo en chacra, ello apenas cubre el costo de producción local.
Para tener idea de magnitudes, el año pasado el Perú produjo cerca de 6 millones de sacos, de los 170 millones que produce el mundo. Brasil suele producir entre 50 y 60 millones de sacos; Vietnam, que es el segundo productor mundial, cosecha aproximadamente la mitad de Brasil y Colombia, el tercer productor mundial, es la cuarta parte de Brasil.
Lo que puede hacer el Perú, en términos de oferta, no impacta sobre el mundo. Si vamos a competir por precio, con una estructura productiva de pequeña agricultura, difícilmente le ganaremos a Brasil y si vamos a competir por calidad tenemos una esperanza: acercarnos y superar el estándar colombiano que, por su arábica, recibe USD 30 por encima de Perú. Esto no resta a que podamos aprovechar nichos pequeños de orgánico más comercio justo, certificaciones especiales, o calidad de taza.
En el 2016, Geni Fundes me buscó en el Ministerio de Agricultura, él tenía la visión de implementar en Perú, la subasta internacional de Taza de Excelencia. Al año siguiente, lo hicimos. Se realiza una competencia interna previa para seleccionar los mejores lotes, estos son tasados por catadores nacionales e internacionales acreditados por la organización de Taza de Excelencia y de allí va a subasta mundial. Se logró vender lotes de café por USD 10 mil el saco. Lo anterior es algo espectacular, pero solo representa oportunidad para algunos, aquellos productores campeones que puedan sostener una alta calidad de taza y tener herramientas para poder vender su café a estos estándares. Este nicho, que hay que aprovecharlo, pero difícilmente aplicaría a grandes ofertas de café.
En nuestro país, consumimos menos de 700 gramos por habitante; nuestro mercado representa unos S/ 1,500 millones. Sin embargo, la mayor parte de ese consumo corresponde al café instantáneo, es decir el café industrial en polvo que no llega a trasladar valor al productor nacional. Es un sueño imaginar que, al igual que Estados Unidos, los peruanos consumamos un café recién pasado, de cafetera, algo que en solitario promueve Omar Moreno con su programa “El Cafeteador” lo pueden seguir en Facebook.
Adicionalmente, nuestros cafetaleros están heridos. La roya les pasó por encima, hace más de cinco años, y hasta la fecha no se recuperan financieramente. El coranavirus, al tener al ciudadano del mundo metido en casa, significará un aumento modesto del consumo. Sin embargo, esperar que a futuro mejoren los precios y podamos superar los USD 180 por saco en bolsa, es una ilusión.
¿Qué podemos hacer? primero explicar que la realidad es dura, nuestra estructura productiva se divide en tres bloques: Un bloque que sabe trabajar productividad y/o calidad, ellos no superan el 30%; hay otro bloque que está en el punto medio sobreviviendo y organizado en cooperativas, ellos quizás lleguen al 30%; y el tercer bloque de pequeños productores, sin organización, que difícilmente se levantarán y varios de ellos ya han abandonado o migrado de cultivo. No necesitamos mucho estudio para estimar que nos quedaremos con menos de 300 mil hectáreas de café a nivel nacional.
El Plan Nacional de Acción del Café promovido por PNUD, MINAGRI y el Consejo Nacional del Café representa una oportunidad. Debemos empezar por el mercado, definir una marca colectiva/país que certifique la calidad del producto al punto de marcar un nuevo estándar en bolsa. Al principio solo participarán algunos productores que cumplan, pero luego irán ingresando otros. Solo en estos productores, dispuestos a trabajar calidad y productividad bajo esquemas supervisados, debería concentrarse el soporte a brindar en capitalización, financiamiento, asistencia técnica y genética. Además, necesitamos promover más el consumo interno y apagar el énfasis de los médicos por prescribir el café a diestra y siniestra. Malo para la presión, alergeno, cáncer… Hay que enseñarles a distinguir al café bueno del otro.
Por Angel Manero Campos

29 de febrero de 2020

LA TIERRA PROMETIDA DEL AGRO PERUANO

Al ver las imágenes de la detención de Yehude Simon -cual Josué preocupado al ver el tamaño de las murallas de Jericó- por presuntos dineros mal habidos relacionados a Odebrecht, me trajo el recuerdo del año 2006; él era Presidente Regional de Lambayeque y, siendo yo, Director del Banco Agropecuario lo acompañé a una visita de campo por las tierras de Chongoyape, la hora de salida fue 4:30 am. No hay duda que el proyecto Olmos se materializó en buena parte por el empuje que le puso Yehude al proyecto, y me quedó claro que él realmente tenía la convicción de la importancia de la agricultura para el país.

El proyecto Olmos fue un sueño, de cerca 80 años, de los lambayecanos. Pero un sueño que se hizo realidad a medias. Irrigar parte de las enormes pampas de Olmos se logró. El Estado invirtió cerca de USD 600 millones (con alitas incluidas) para vender luego 38 mil hectáreas al sector privado. Es decir, la inversión del Estado fue cerca de USD 16 mil por hectárea. La parte del sueño, no cumplido, fue que esas tierras no se vendieron a los lambayecanos con facilidades de pago; sino que se vendieron al contado, a empresas que podían pagar por lotes de entre 500 y 5,000 hectáreas con compromiso de inversión garantizado.

Lo anterior tiene su lado bueno y malo. Ya lo dije antes, se debió respetar la Ley 27887 que dispone que del total de la extensión de tierras habilitadas o eriazas de los proyectos especiales hidro-energéticos y de irrigación del país, financiados con fondos públicos y/o cooperación internacional, se debe adjudicar directamente hasta el 30% del total de estas tierras a pequeños productores.

Las tierras de Olmos se vendieron en promedio a USD 5,500 por hectárea en los años 2011 y 2012 y a la fecha el valor de mercado de estas tierras es cerca de USD 15 mil por hectárea. Tendencia que es muy probable siga en aumento; y que estas tierras se revalúen a USD 30 mil para el año 2031 (fecha en que vencerían los beneficios de la ley de promoción agraria).

El territorio peruano tiene cerca de 128.5 millones de hectáreas. De ellas, aproximadamente 60 millones corresponden a la amazonia. Solo tenemos 2.5 millones de hectáreas cultivadas decentemente (bajo riego permanente) es decir menos del 2% de nuestro territorio.

A la fecha, la tierra le hace ganar 200% de rentabilidad nominal, a quienes compraron en Olmos. Las tasaciones actualizadas de terrenos, permiten mejorar la posición patrimonial de las compañías y pintan de azul los estados financieros, mejorando el acceso al capital y financiamiento. Además, las Normas Internacionales de Contabilidad en específico la NIC 41 permite revalorizar cada año las plantaciones; bajo este esquema, las empresas que tienen cultivos permanentes pueden mejorar, en adición, sus ratios financieros. En base a lo anterior, destaco las últimas operaciones de levantamiento de fondos que ha realizado la empresa Camposol, atrás quedaron los años difíciles cuando solía tomar deuda con TEAs por encima del 10% y con prima adicional de riesgo.

La tierra y la mejora constante de su valor, es vital para el desempeño agroexportador. Que los proyectos de irrigación acaban subsidiando estas inversiones, también es cierto. Pero es algo necesario y repito algo que también debe beneficiar a pequeños inversionistas.

No debemos dejar de soñar en expandir la frontera agrícola. No olvidemos Concón-Topará en Cañete y Pampas Verdes en Ica; y nuestro mayor sueño: El desierto de Sechura en Piura. Este desierto tiene una extensión de 500 mil hectáreas. Si quisiéramos irrigar 200 mil de ellas, necesitaríamos represar 2 mil millones de metros cúbicos (MC) lo equivalente a dos Poechos originales. Para Piura esta cantidad de agua es nada, sobra decir que por su río bajan 2 mil MC por segundo en temporada de lluvias altas. Además con tanta lluvia, ese desierto debe tener unos acuíferos importantes.

Perú tiene mucho desierto y agua, que almacenada, nos puede hacer crecer sin problemas en un millón de hectáreas en la costa. El reto es el mercado para tanta oferta que podríamos desarrollar, es decir la demanda que sustente las inversiones. Por lo pronto vamos anunciando, afectuosamente, a Chile que se olvide de renovar sus plantaciones de arándanos y palta, aquí vamos a producir por ellos. No obstante, debemos ponernos las pilas, la amenaza viene a ritmo de cumbia y se alimenta con bandeja paisa.

Realizar la prospección futura de las oportunidades para el agro del Perú es algo que necesitamos con urgencia, hay oportunidades que atender y riesgos que administrar. Vinculado a ello, cómo podemos respaldar el desarrollo de una industria alimentaria a partir de nuestras fortalezas en campo ¿lo vegano? y algo que vamos a discutir fuerte en las próximas elecciones presidenciales: ¿Qué vamos a hacer con la moratoria a los transgénicos?

Ing. Angel Manero Campos